Cada contacto, venga de donde venga, con una ficha, un dueño y un recordatorio. Y nueve años de clientes que ya confiaron en Galarte, listos para volver a hablar con ellos — con su permiso.
Lo que hoy se pierde en el scroll de WhatsApp, aquí aparece solo: quién escribió y nadie contestó, y qué cotización se está enfriando.
Todo lo que pasó con una persona, en un solo lugar — aunque la atiendan dos asesores distintos.
De dónde llegan los clientes y dónde se quedan. Es la primera vez que Galarte vería esto completo — hoy vive repartido entre Meta, WhatsApp y Excel.
Meta reporta mensajes. El CRM agrega lo que Meta no ve: cuáles de esos mensajes terminaron en venta. Cambia el criterio y mira cómo cambia el orden.
Primero los expedientes más recientes: son los que tienen más teléfonos vigentes. Cada uno queda como ficha, con lo que compró y cuándo.
Cada pieza de Galarte en Casa Leo lleva un QR a su ficha en el catálogo. Cada contacto que llega por ahí entra etiquetado «Casa Leo».